segunda-feira, 23 de junho de 2008

A mi perro cimarrón...

A mi perro cimarrón

No lo traje desde el monte
ni tampoco estaba abichado
me lo dieron en "La Palma"
por rudo y desordenado.

No lo usaban para el ganado
porque en su afán de destaque
las colas de los novillos
arrancaba del primer saque.

Más peludo que los otros
de lejos igual que un león
pero de corazón tierno
era mi perro Cimarrón.

En el agua era una fiera
en el monte era un ciclón
pero de corazón noble
era mi perro Cimarrón.

Al cielo lanzo este grito
como reclamando a Dios
¿por qué le tocó esa muerte
a mi perro Cimarrón?

En mi casa falta algo
del día en que se marchó
ladrido de centinela
siempre cuidando el portón.

En la pelea era un tigre
con rugido de león
reyerta contra tres dogos
sale airoso el Cimarrón.

A uno quiebra una mano
a otro, el hocico le comió
al tercero de un comillazo
puso en fuga al agresor.

Cierro la vista y lo veo
con cara de bonachón
cuidando de sus cachorros
cuan si fueran de algodón.

Podrán pasar muchos años
en mi memoria quedó
grabado en letras de fuego
el día en que se marchó.

A las praderas del cielo
a seguir cazando en paz
"El Bocacha", el león
el humilde gladiador.

El fiel amigo del hombre
el cerrojo del portón
el tigre, con rugido de león.

Estoy seguro y no yerro
y en este afán no me callo
que si hay cielo para el caballo
también habrá para mi perro.

El día que yo me muera
sólo le pido al gran Dios
que en el cielo o el infierno
siempre impetuoso y tierno
encuentre a mi Cimarrón.

.

Angel Diana Vila
Florida, 1998.

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